“nada hay oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido que no haya de ser conocido y salir a la luz”
Lucas 8-17
Postulado que confirma el enunciado apocalíptico: “al final de los tiempos los libros se abrirán”. Un signo profético la voz de un tiempo nuevo (Acuario) y un hombre nuevo, a la inversa del que testifica el periodo de Piscis, periodo que fue confuso y obscuro y en este “final de los tiempos” de la era pisciana, más confusos y más obscuros que nunca; actuales tiempos finales en los que se están revelando los conocimientos hasta ahora vedados al vulgo por milenios, conservados en manuscritos, en antiguos libros, pinturas, esculturas, etc. Conocimiento arropado en la arquitectura de las catedrales medievales y en los monumentos arqueológicos, libros que pueden ser abiertos con la potencia de los números regidos por el 1618, número con connotaciones místicas, conformado con base a “La amistad, la bondad, la belleza y la armonía” que son en conjunto el amor supremo.
El autor de este libro, como pintor muralista, por la necesidad de enriquecer al máximo su conocimiento de las proporciones armónicas para la composición de su murales, cayó en la obsesión de profundizar en la infinitud de la divina proporción o número de oro, sus estudios, investigaciones y experiencias con el número, lo llevaron al terreno de lo esotérico y aun más allá hasta el límite de la razón, donde el número es el umbral de lo inefable; ahí en donde el pensamiento de Platón y la suprema inteligencia de Leonardo Da Vinci se integran y funden en el “Hombre de Catedral” de Vitruvio que contiene las medidas del todo, que confirman el enunciado de Protágoras: “El hombre es la medida de todas las cosas: de las existentes que son, de las existentes que no son”, ”, enunciado que queda ampliamente comprobado y su proceso aclaratorio expuesto en este libro que da respuestas a preguntas olvidadas como la translación del sistema geocéntrico al sistema solar. Otro aporte: un descubrimiento del autor de este libro, un valiosísimo y trascendente hallazgo, una segunda serie de Fibonacci potencializada, que abre la puerta a otro espacio tiempo, que confirma la infinitud del número de oro, su regencia en los tiempos que son y en los tiempos que no son, como se muestra en la página 181 o en los tiempos que fueron como la relación de los conejos de Fibonacci con el calendario Azteca.
Otro descubrimiento inquietante para el autor es que para desembrollar el Códice de Leonardo encriptado en “El hombre de Vitruvio” sólo es posible a través del idioma español, ningún otro lenguaje conocido sirve para descifrarlo. “El círculo mágico y el alma del mundo” capturará a todos aquellos que tengan la inquietud y conciencia de las bases esenciales que estructuraron nuestra cultura contemporánea. El tamaño del libro es necesario ya que es un libro de trabajo donde se proyectan las medidas reales que exigen los planteamientos de Platón-Vitruvio, simbolizadas, sintetizadas y expuestas en el dibujo de Leonardo con las medidas claves, básicas y exactas para el proceso de estructuración del “El alma del mundo”.
